Capitulo 1....
Pablo era su nombre pero sus amigos por alguna razón le llamaban Paúl, nombre extraño al ser oído, pero no tan extraño si viene de boca de amigos, y amigos era lo que tenía Paúl, tenía tantos amigos como enemigos. La vida de Paúl giraba en torno a las apuestas, a vender su alma al diablo cada vez que podía, y lo único que Paúl recordaba en ese momento era que había sido metido en el baúl de un carro desconocido.....
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Una calle de ciudad deshabitada, noche, luces de la ciudad, tono verde-azul en el pavimento, una cafetería… esperen, ¿tono verde-azul en el pavimento?, ¿desde cuándo las luces de la ciudad son verde-azules?....
Ciertamente un ambiente extraño para Paúl, un ambiente realmente extraño para cualquiera en su posición y más en una ciudad que nunca duerme, y que si lo hace nunca es tan profundo. A pesar de ello las calles de ésta ciudad no emiten sonido alguno y se puede escuchar el blizz de las luces de neón “verde-azul” en las lámparas.....
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Paúl como todo ser racional siente que debe dar una explicación a lo que ve y al porqué se encuentra allí, sin embargo por más que trata de regresar su memoria lo único que ve es un maletín de un vehículo de 4 ruedas cerrándose sobre él y luego, oscuridad. Oscuridad como la de los callejones a su alrededor, Paúl se encuentra en estos momentos tirado en la calle de una ciudad rodeado por dos aceras grisáceas y mojadas que dejan entrever callejones y rejas en sus contornos. En una esquina (no les diré cual, además no tendría importancia, ¿o sí?) se puede ver una cafetería con el aviso de “El no-retorno, charcutería y cafetería”, un aviso con letras grandes y estilizadas de color rojo y amarillo sin el muy común logo de Postobon en ninguna parte. ....
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Paúl logra divisar el interior del negocio a través de las ventanas y ve que está vacío pero hay luz y las puertas parecen estar abiertas. Nos encontramos frente a una cafetería sacada de una película de Hollywood, con mesas y bancas de madera al lado de las ventanas, todas separadas por materas. Al fondo del negocio hay una barra y detrás de ella se puede, o podría ver (si Paúl se acercara más) la entrada de la cocina. La iluminación es de lámparas amarillentas y el suelo, bueno el suelo, ¿qué puedo decir del suelo?, el suelo no tiene nada en especial, ¿para qué querría alguien una descripción del suelo?, ¡por favor!....
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Paúl se levanta sin dificultad, es más, es como si su cuerpo fuera más liviano de repente. Paúl se siente de hecho vigoroso y lleno de energía (si, es un… ¿cómo se dice?... una redundancia), a pesar de esto, que es un signo físico, la energía, Paúl se siente en realidad bastante raro por dentro. En lo que respecta a su parte psicológica, sus sentidos, aunque en perfecto funcionamiento hacen que sienta, quizás producto de endorfinas, hormonas o buda sabrá qué, cierta sensación de soledad, de la más total y absoluta soledad.....
Es muy difícil describir la sensación de soledad, así como es difícil describir la sensación de hambre pero digamos por el momento que es una sensación similar a la que tiene alguien que ve una imagen del cosmos sin pensar en dios, solamente un cosmos muerto, estrellas y galaxias por doquier danzando sin razón alguna y sin propósito alguno y nosotros en medio del total vacío.....
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En fin, habiendo o no despejado las dudas. Paúl sentía total soledad mientras daba los primeros pasos a la cafetería, el pavimento mojado reflejaba lúgubremente la luz “verde-azul” de las lámparas de la calle mientras sonaba cada pisada con tal detalle que se podía sentir lástima de las pequeñas piedrecillas que Paúl aplastaba con su zapato.....
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Resumiendo la muy corta caminata Paúl llega al negocio y las puertas están ¡oh sorpresa! Abiertas. Paúl entra al lugar y olvida limpiar sus zapatos en el tapete de “welcome” de la entrada, detalle que lo hace casi perder el equilibrio en el extremadamente pulido suelo de la cafetería (al parecer si era importante la descripción del suelo, sorry). Después del susto Paúl se reincorpora y camina por el negocio haciendo lo que haría todo hombre racional:....
-¿Hola?, ¿alguien?, ¿buenas? (etc)....
Paúl camina alrededor de la barra por un buen rato hasta que comienza a creer que no hay nadie en el lugar, sin embargo no solo lo cree sino que lo siente, Paúl sabe en su interior que en ese lugar no hay absolutamente nadie, y cuando digo nadie me refiero a NADIE.....
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No hay nada peor que comenzar un nuevo párrafo en un escrito así que diré las cosas sin rodeos, en las mesas de la “charcutería-cafetería El no-retorno” hay comida servida, en cada mesa hay un plato con comida, Paúl se da cuenta de ese pequeño detalle y se aproxima a examinar los alimentos. Todas las hamburguesas, ensaladas, malteadas, papitas, filetes y bandejas paisas (era un restaurante, no una cafetería al parecer) están fríos, realmente fríos, o mejor dicho, están a la misma temperatura que la mesa, el piso y la calle.....
Paúl no entiende esto, pero tampoco tiene hambre como para atreverse a probar algo de allí, aunque la comida no parece estar descompuesta o pasada de ninguna manera, es como si la hubieran dejado allí y ésta se hubiera enfriado hasta alcanzar temperatura ambiente (excepto por las malteadas y gaseosas, éstas según la ley de la termodinámica habrían absorbido energía del ambiente y se habrían, por así decirlo “calentado hasta alcanzar una temperatura “no tan fría”)....
Paúl continúa su examen del lugar, no sin de vez en cuando lanzar un:....
-¿Hola?....
Nunca podré entender esa manía de la gente por hacerse notar aún sabiendo que están totalmente SOLOS.....
Continuando con la inspección, en un extremo de la barra Paúl parece notar algo. Ese “algo” es un objeto. Paúl se acerca al “algo” lentamente como en las películas hasta que lo ve de cerca y se da cuenta en ese momento que se trata de un objeto conocido por los humanos como “grabadora”....
Paúl agarra la grabadora y la inspecciona por fuera, se trata de una grabadora convencional de color negro, de bolsillo, con el clásico botón de “radio” y de “tape” y los demás standard como “play”, “rec”, “ff”, etc…....
Paúl entonces sabe que la grabadora no es la gran cosa, sin embargo nota inmediatamente que en el interior de la grabadora yace un casete. Paúl, como buen hombre racional abre la grabadora después de buscar cual era el botón que la abría (creo que es “stop”). Paúl saca cuidadosamente el casete y lo inspecciona. Paúl de un momento a otro siente un escalofrío por todo su cuerpo y una sensación de incertidumbre total al ver de cerca la etiqueta del casete.....
“Si encuentras esto probablemente estés muerto” dice en la etiqueta con letras escritas por micropunta negro, más o menos así:....
“Si encuentras esto probablemente estés muerto”....
Un estilo bastante refinado para marcar un casete, las letras (para aclarar) son hechas a mano en el casete. Al otro lado del casete, para la sorpresa de Paúl no hay nada, es decir, no hay etiqueta, no es que no haya nada.....
Paúl entonces se da cuenta que algo raro está pasando a su alrededor, y que si esto no es una broma de mal gusto entonces él no sabe qué demonios está pasando en ese lugar.....
Un casete espera ser reproducido y un hombre espera respuestas, yo por mi parte continuaré en el siguiente capítulo contando esta vaina, tengo sueño.....
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FIN DEL COMUNICADO.
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